Para los bebés y los niños el jugar es tan imprescindible como lo es comer o dormir, el jugar es esencial para el desarrollo de su inteligencia y para sobrevivir en sociedad.
Jugar es el camino por el cual el niño aprende lo que nadie puede enseñarle, y ello incluye la música. Lo importante es conocer el desarrollo del niño, para brindarle el juego que necesita en cada mes o año de su crecimiento.
Los Psicólogos Ruth E. Haley y Robert M.Goldenson escribieron: "... el jugar es la forma en qué el niño aprende a conocer más el mundo qué lo rodea...". Así como aprenden a hablar y a caminar, así también descubren y desarrollan sus habilidades musicales jugando con melodías, ritmos, movimientos y sonidos.
Las diferentes formas qué tienen los niños para jugar con la música dependen de sus edades y de su nivel de desarrollo, y todo esto no es algo que se vea claramente. Los bebés y los niños pequeños expresan diferentes sonidos al balbucear y al seguir el ritmo de las canciones. A los 2 años parece cómo si no quisieran participar de la clase de música, pero no es así, lo hacen moviendo la cabeza al ritmo de la música. A los 3- 4 años participan de la clase de música de una forma diferente a cómo lo hacen a los 2 años: no paran de correr alrededor de la clase y probablemente lo hagan con pasitos qué son subdivisiones de acordes musicales. Lo qué es una realidad para niños de todas las edades, es qué el jugar con un propósito es un componente esencial en su desarrollo.
El psicólogo Jean Piaget fue el primero que estudió cómo los niños adquieren la comprensión y entendimiento del mundo en las diferentes etapas del desarrollo: por medio de las diferentes formas de jugar.
Para Piaget el jugar es cómo los bebes y los niños asimilan las complejas facetas de la realidad, son sus formas de ensayar y explorar toda la riqueza de la interacción humana. Generalmente los adultos asumen que el juego del niño es simple. Los expertos aseguran que no es verdad, que el juego no es simple y que las habilidades de los bebés y los niños son abordadas y aprendidas por medio del juego.
Estas habilidades son:
el conocimiento del propio cuerpo.
las percepciones.
las emociones.
la comprensión del sí mismo.
los valores culturales y sociales
las costumbres del lugar.
Todas estas habilidades los ayudan a conocer y reconocer el mundo. El juego también contribuye a fortalecer la autoestima y autonomía del niño.
Por lo mencionado anteriormente, la clase de música para bebés y niños pequeños no requiere ningún nivel específico de participación de parte de los pequeños. Muchos niños se quedan fascinados por toda la actividad durante la clase. Luego al regresar a sus casas, durante el trayecto en el auto o de noche en sus cuartos, surgen momentos en que comienzan a explorar y ensayar con lo aprendido. Los psicólogos manifiestan que en el juego del niño hay una paradoja, que por un lado surge la libertad de movimiento y expresión, y por otro lado, el juego constituye un conjunto improvisado de reglas y costumbres que el niño usa. Por ejemplo, cuando el niño ensaya diferentes formas de moverse imitando un auto, es cómo él explora a su manera la realidad. El niño en la acción aprende cosas que ocurren en su vida diaria, moviéndose, imitando, todo lo cuál contribuye a su sentido de autonomía y autoestima. Le brindamos al niño una guía y el niño imita, pero solamente cuando observa y comprende, aprende de esa situación y lo hace con su propio cuerpo.
Los adultos facilitan el juego del niño, actuando como guías y por momentos participando del mismo. Los niños necesitan golpear con sus manos lo que escuchan e ir acorde al ritmo de la música. Con la improvisación de los juegos, con la integración de costumbres, pueden expandir su creatividad y avanzar en conocimientos más elevados. Luego adaptan sus juegos a lo que escuchan, a lo que observan, o a lo que imitan.
Hoy en día aún se desconoce la improvisación de los juegos con la música y el movimiento, en especial cuando las actividades musicales están presentes como algo para ser reproducido y llevado a cabo.
Los padres o profesionales tienden a imponer el tiempo de ejercicio instructivo y orientar a los niños pequeños según las metas de los adultos para estas destrezas. Se falla en reconocer qué los niños pequeños aprenden de una forma especial y diferente a cómo lo hacen los adultos. Los niños necesitan del juego, del placer sensoriomotor, del juego simbólico y del juego lógico para comenzar a constituir las habilidades qué solamente se perfeccionarán cuando sea más grande.
Saber cómo juega el bebe o el niño pequeño en las primeras etapas de su vida requiere de información especifica. Los primeros años de vida del ser humano son muy importantes porque son la base para el aprendizaje de las futuras habilidades.
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